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Regresarán los ‘traidores’ al equipo Cuba?

¿Regresarán los ‘traidores’ al equipo Cuba?
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 16 de Marzo de 2017 – 12:13 CET.

Aunque el IV Clásico Mundial Béisbol no le ha quitado el protagonismo al
fútbol en las conversaciones de los amantes del deporte en la Isla, los
aficionados hablan un poco más en estos días de pelota: “Cuba estaba de
más ahí”, “no hay pitcheo ni bateo”, “Despaigne solo no puede ganar los
juegos”.

La polémica va más allá de lo que pudo hacer Cuba en el evento. En eso
casi todos coinciden: nada. Sin embargo, algo impensable décadas atrás
ahora parece un punto inevitable en cualquier discusión sobre el que aún
llamamos “deporte nacional”: la inserción de los peloteros residentes en
Cuba en las Grandes Ligas, y la idea de que quienes juegan en Grandes
Ligas puedan integrar la selección nacional cubana.

De eso conversan unos vendedores de libros en el espacio junto a la Casa
de la Comedia en La Habana Vieja, frente a la Avenida del Puerto.
“Imagínate, aquí hubo peloteros que no pudieron jugar más porque habían
jugado en Grandes Ligas”, dice un señor nacido antes de 1959.

Uno más joven cuenta una teoría que he escuchado antes: la fuga de los
Gurriel fue en realidad autorizada por el Gobierno. “Demasiada
casualidad que Yulieski haya jugado en Japón, tuviera problemas de
disciplina, y aquí no quisiera jugar, pero lo llevaran al equipo Cuba”.
Le pregunto por qué piensa eso y responde: “escuchaste mal, dije
‘autorizada por las Grandes Ligas’, y se ríe. Me cuesta determinar si
habla en serio o no.

Cuando les pregunto qué piensan de que quienes fueron considerados
“desertores” y “apátridas” vuelvan a integrar el equipo cubano de
béisbol, otro sesentón se levanta refunfuñando: “para mí son traidores,
traidores”.

Sus compañeros lo miran, me miran y sonríen. Mientras, otro señor
veterano pregunta: “¿traidores por qué? No se fueron por problemas
políticos, sino económicos; quieren representar a su país. Además, ya
vienen… a gastar dinero”. Uno dice que los peloteros empezaron a irse
con el Período Especial y la despenalización del dólar. “Euclides Rojas,
René Arocha…”.

Me acerco a la peña deportiva del Parque Central con la idea de promover
el tema de los cubanos en Grandes Ligas y la posibilidad de que los
llamados “desertores” se reincorporen al equipo Cuba, pero llego tarde,
ya discuten sobre eso. “Aroldis Chapman dijo que jugaría por Cuba”,
comenta un aficionado. “Sí, pero no es tan fácil, hay que ver si los
dueños de equipos allá los dejan”, opina otro.

A la pregunta de si quienes se fueron y ahora juegan en las Mayores son
traidores o no, un señor me responde con otra pregunta: “¿Los
dominicanos que juegan en las Grandes Ligas son traidores?”

“Ellos, después, representan a su país y, además, dan dinero para
academias de pelota. Esos cubanos se fueron porque aquí no ganaban nada;
uno de los errores del socialismo es querer que todos tengan lo mismo.
Yo soy licenciado (no dice en qué), me he quemado las pestañas, tengo un
montón de postgrados. Cualquiera de esos que les caen atrás a los
turistas tiene más que yo”, añade.

“Nos pasa en todo; mira lo mal que estamos en el voleibol, pero tenemos
jugadores afuera, jugando en las mejores ligas y ganando cantidad de
dinero”, apunta otro.

El licenciado afirma que quienes se fueron nunca hablaron mal del país.
Le hago notar que el país es una cosa y el Gobierno otra. Criticar al
Gobierno no es criticar al país. “Pero aquí tú sabes que es lo mismo.
Además, ellos no hablaron mal de ninguno de los dos”, me responde.

Les comento las declaraciones de Ariel Pestano a Play Off Magazine
expresando desacuerdo con un equipo Cuba unificado, aunque ahora niega
haber dicho lo que se le atribuye en la revista. Alguien salta para
asegurar que también vio la entrevista en internet. “Si Pestano dijo
eso, su problema; él decidió quedarse, se jodió. Los que se fueron están
ganando dinero”.

“Cada generación tiene su forma de pensar, son otros tiempos”, se
calienta el debate. “Tampoco es que todos hubieran podido jugar en
Grandes Ligas si aquí no dan la talla”. “Cepeda también dice que no está
de acuerdo con que todo el mundo juegue junto, que esos traicionaron”.
“Ese lo que es un muerto, no sé por qué no lo sientan, qué sentido tiene
un tercer bate que no batea, se embasa por boleto”.

Intento hacerle justicia a Cepeda recordando sus buenas actuaciones en
eventos internacionales y en los clásicos previos. “Pero ya su tiempo
pasó”, dice uno de los aficionados. “Lo tienen ahí por su lealtad política”.

“El que habló bien fue Despaigne, él sí quiere que jueguen todos
juntos”, señala otro. “Hace falta, porque ahora mismo Cuba está en el
piso”, le contestan.

Opiniones sí, nombres, no. El licenciado me sugiere inventarlos. Antes
de despedirse me pregunta: “¿Alguna vez oíste a Fidel Castro llamar
traidores a esos peloteros?”. Mi turno de responder con una pregunta:
“¿no fue él quien eliminó el deporte profesional en Cuba y llamó al
béisbol de la MLB ‘pelota esclava’?”

“Bueno, era su sistema. Pero las cosas cambian, ahora aquí están
dispuestos a cambiar”, me dice.

Otro interviene para opinar que la culpa es del bloqueo. Como me ocurrió
con los vendedores de libros, no sé si habla en serio. Alguien dice que
no se puede seguir mezclándo el deporte con la política.

Pero al fondo de estas decisiones —que los cubanos jueguen en la MLB
(contratados a través de la Federación Cubana de Béisbol) y que quienes
abandonaron la Isla y ya juegan en las Mayores, millonarios contratos
mediante y ninguna Federación Cubana, puedan jugar por la Isla—, está la
política. O más bien, el fracaso de una política.

Quienes abandonaron Cuba bajo una lluvia de piedras, huevos e insultos,
prosperaron en los Estados Unidos. Las remesas que han enviado a sus
familiares durante décadas han ayudado a sostener este país. Muchos aquí
han podido abrir negocios privados gracias al capital de quienes viven
fuera.

Los peloteros “vendidos a la pelota esclava” se hicieron millonarios, en
contraste con los “dignos” que se quedaron y ahora incluso se les
necesita para elevar el desempeño de la selección nacional. Quienes
juegan en las Grandes Ligas no solo elevaron su nivel de vida, también
su nivel deportivo.

“Sin un equipo unificado, Cuba no clasificará para los Juegos Olímpicos
de Tokio 2020″, opina una aficionada. “Son seis plazas, no ocho. Ahora,
en el Clásico, si los cubanos hubiesen estado en uno de los grupos de
América, no hubiesen pasado a la segunda fase”.

No solo el pueblo cubano piensa así. Incluso Antonio Castro, hijo del
fallecido Fidel Castro, expresaba en 2013: “Perdemos a esos jugadores
porque cuando se van no pueden regresar a jugar con el equipo nacional,
¿por qué?”. En 2015, consideró que las Grandes Ligas y las autoridades
deportivas de la Isla podrían trabajar unidas para regreso del béisbol a
los Juegos Olímpicos, en el contexto de la histórica visita a Cuba de
una delegación de la MLB, incluidos los cubanos Yasiel Puig, Alexei
Ramírez, José Dariel Abreu y Brayan Peña.

¿No es curioso que el calificativo de “pelota esclava” al béisbol
profesional y el reconocimiento de un “futuro promisorio” para las
relaciones entre las autoridades deportivas cubanas y las Grandes Ligas
tengan el mismo apellido, Castro?

Source: ¿Regresarán los ‘traidores’ al equipo Cuba? | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/deportes/1489622000_29681.html

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