Cuba Illegal Exit
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Un mundo raro para los cubanos. Ya no son los elegidos

Un mundo raro para los cubanos. Ya no son los elegidos
BERNADETTE PARDO

Hace poco más de una semana los cubanos de aquí y de allá despertamos a
un mundo raro, un mundo donde ya no somos el ombligo del mundo. Durante
mucho tiempo lo fuimos, al menos en la volátil política de inmigración
de Estados Unidos hemos sido una constante de excepcionalidad.

A principios de los años 1960 llegamos en aviones y nos dieron refugio,
luego vino Camarioca, después el tsunami del éxodo del Mariel, en el que
el presidente Jimmy Carter abrió brazos y corazones a tantos que
llegaron con el alma rota. La gran mayoría llegó con ganas de ser libre
y ser alguien y triunfar. Desde el principio de la Revolución cubana
fuimos los elegidos, la inmigración más exitosa de la historia escrita
por nosotros mismos. Fuimos los que elegimos presidente en el 2000 y por
ende gozamos de gran influencia en Washington y todos los candidatos
presidenciales obligatoriamente tomaban cafecito en el Versalles.
Durante el éxodo de los año 1990 el presidente Bill Clinton estableció
como un freno al desborde de balseros la política de “pies secos, pies
mojados”, que por primera vez devolvería a la isla a los desafortunados
“mojados” interceptados en alta mar. Los afortunados que lograban tocar
tierra gozaban de todo tipo de privilegios, comenzando por el derecho a
permanecer aquí y a solicitar la residencia al año y un día. Todo esto
salpicado por generosos beneficios del gobierno. Hasta que la semana
pasada la administración del presidente Obama dijo que se acabó lo que
se daba.

“Éramos los elegidos”, nos dice la abogada de inmigración Grisel Ybarra,
“y eso levantaba muchas ronchas en los otros inmigrantes que llegaban
huyendo de situaciones horrendas”. Aun antes del anuncio de la Casa
Blanca, varios congresistas ya exploraban al menos reformar la Ley de
Ajuste Cubano, corolario a pies secos, pies mojados.

Los abusos con esta ley han sido ampliamente reportados. Todos cuentan
anécdotas del cubano recién llegado que recibe más beneficios del
gobierno que los que han trabajado aquí toda una vida, o de los miles de
presuntos perseguidos políticos que regresan alegremente a la isla en
cuanto obtienen la residencia.

Al que Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga, pero hay límites. El
anuncio de Obama es solo el preludio de una política migratoria mucho
más austera y menos generosa. Los cubanos nunca tuvimos que preocuparnos
de los vaivenes de esa política hasta hace una semana porque éramos
únicos, excepcionales.

Irónicamente, esa teoría del excepcionalismo también rigió en la isla
durante mucho tiempo, el Hombre Nuevo, el Hombre del Siglo XXI (me
pegunto dónde caben las mujeres en esa falacia). Los hombres nuevos ya
están viejos y cansados. “Cansancio histórico” es como describe el
escritor Leonardo Padura lo que afecta a su generación perdida en el
laberinto de la Revolución.

Los que recientemente escaparon de ese laberinto atravesando el
continente para llegar a la tierra prometida sí que han llorado en este
nuevo mundo raro. Después de cruzar Guyana, Brasil, Colombia, la selva
del Darién y Guatemala solo para escuchar la noticia a mitad de camino
en Chiapas, José Enrique Manrique, un cubano de 47 años, nos dice que él
y centenares de otros están desolados. “Lo perdimos todo”, lamenta
Manrique ,“hay una tristeza enorme. ¿Qué esperanza nos queda si no
podemos llegar a Estados Unidos? ”.

Espero que alguien, ya sea el presidente saliente o el entrante, se
apiade de este grupo de cubanos errantes, perdidos en el continente y
les tire un último salvavidas.

No creo que regrese la política de pies secos, pies mojados en la nueva
administración. Era injusta, aunque la justicia es relativa a donde caen
los golpes.

Su ausencia nos forzará a todos los cubanos a poner los pies sobre la
tierra y a preguntarnos de forma existencial y no excepcional quiénes
somos, dónde estamos y dónde queremos estar.

Source: Los cubanos ya no tienen un estatus especial en inmigración | El
Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/bernadette-pardo/article127800064.html

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