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Causas e incentivos de la emigración cubana

Causas e incentivos de la emigración cubana
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 22 de Enero de 2017 – 08:26 CET.

Valla firmada por refugiados cubanos en Florida, en 1966: ‘Agradecemos,
felicitamos, honramos y bendecimos fervientemente a la marina, la
guardia costera, la aduana e inmigración de EEUU’.

Desde el siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XX Cuba fue un país
de inmigrantes. A pesar de las estrechas relaciones existentes con
Estados Unidos, en 1959 el número de cubanos en ese país no sobrepasó
los 125.000l. Después de esa fecha las expropiaciones y la pérdida de
libertades provocaron la guerra civil que tuvo sus mayores encontronazos
en las montañas del Escambray y que culminó en 1965.

En esos seis años la salida creciente de cubanos, que huían por vía
legal, en avionetas o en lanchas, generó una crisis migratoria. Ante la
misma, Fidel Castro anunció en un discurso pronunciado en la Plaza de la
Revolución que abriría el puerto de Camarioca (Matanzas) para que se
fuera todo el que lo desease. El resultado fue la primera oleada masiva
de emigrados cubanos.

Muchos de esos cubanos que antes de 1966 entraron a EEUU carecían de una
situación migratoria definida. Cuando los viajes por mar desde Camarioca
se interrumpieron, los miles de cubanos pendientes de salir lo hicieron
por los llamados “vuelos de la amistad” fletados por el Gobierno
estadounidense desde Varadero. En ese contexto, durante la
administración de Lyndon B. Johnson, el Congreso norteamericano promulgó
la Ley de Ajuste Cubano (Cuban Adjustment Act, CAA) el 2 de noviembre de
1966, para que tanto los cubanos que ya se encontraban en EEUU, como
los que llegarían por el puente aéreo, pudieran solicitar la “residencia
permanente”.

Por tanto los cubanos empezaron a irse con anterioridad a la Ley de
Ajuste, la cual, resultado del diferendo entre los dos gobiernos, fue un
aliciente, pero no la causa de la emigración masiva. Dicha ley facilitó
a los cubanos que habían sido admitidos o puestos bajo libertad
condicional (bajo palabra) ajustar su estatus de inmigración al de
“residentes permanentes”. En abril de 1973, cuando terminó el puente
aéreo, la cifra de los emigrados durante esa primera oleada llegó hasta
260.000.

En 1980 miles de cubanos irrumpieron en la embajada de Perú. En
respuesta, el Gobierno convocó a la Marcha del Pueblo Combatiente con el
objetivo de demostrar al mundo “el apoyo masivo a la revolución”. A su
vez, para “demostrar” que los que abandonaban el país eran lo peor de la
sociedad, en las embarcaciones que llegaron a recoger familiares se les
exigió incluir una cuota de reclusos y enfermos mentales. Ante la
magnitud de la estampida se instituyó un procedimiento “disuasivo”: los
actos de repudio. A pesar de todos esos obstáculos, 125.000 ciudadanos
abandonaron la Isla durante la segunda oleada.

En 1994, grupos de cubanos invadieron las residencias del embajador de
Bélgica, de Alemania, el consulado chileno y se produjeron varios
secuestros de embarcaciones marítimas. El 5 de agosto de ese año cientos
de habaneros se manifestaron contra el Gobierno públicamente en las
calles, lo que se conoce como el “Maleconazo”. Ante el hecho, Fidel
Castro acusó nuevamente a EEUU de seguir fomentando la inmigración
ilegal. De forma similar a 1965 y 1980 dijo: “o se toman medidas o no
obstaculizaremos a aquellos que vienen a buscar a sus familiares”. Como
resultado, durante el verano de 1994 aproximadamente 33.000 cubanos
escaparon de la Isla en la tercera oleada, de los cuales cerca de 31.000
quedaron detenidos en la Base Naval de Guantánamo.

Entre esas tres estampidas —ocurridas antes de la política de pies
secos/ pies mojados implementada por Bill Clinton en 1996 y del programa
de parole para médicos cubanos del gobierno de George W. Bush en 2006—
cientos de miles de cubanos salieron del país, entre ellos una cantidad
considerable de médicos. Por tanto, la causa de la salida de los
galenos, que comenzó en 1959 y se mantiene hasta hoy, es anterior a esas
políticas gubernamentales.

Esas dos medidas del Poder Ejecutivo estadounidense, dictadas en un
contexto de confrontación, permitieron que decenas de miles de cubanos
fueran admitidos en EEUU sin importar la forma de entrar al país. Pero
las mismas no constituyen la causa del éxodo masivo, sino un incentivo,
pues la emigración cubana, como cualquier otra, es una forma de
reacomodo geográfico que se produce cuando las condiciones naturales o
sociales de un lugar impiden la satisfacción de las necesidades de sus
habitantes y/o la garantía de conservación de sus vidas. Sin esa
condición el incentivo no hubiera funcionado.

Con los acuerdos del 12 de enero de 2017 quedan derogadas ambas
disposiciones presidenciales. De ahora en lo adelante, según la
declaración del presidente Barack Obama, “el personal médico cubano será
ahora elegible para solicitar asilo en las embajadas y consulados de
Estados Unidos en todo el mundo según los procedimientos aplicables a
todos los extranjeros”. Es decir, los cubanos serán admitidos en EEUU
solo si tienen visa o permiso del Gobierno para entrar. Y como cualquier
otro migrante, podrán obtener la residencia al año y un día de estar en
territorio norteamericano, pero sin permiso de trabajo u otro beneficio
hasta ese momento.

En el caso de los médicos una parte considerable de ellos ha preferido
emigrar a otros países, donde no tienen que invertir una suma alta de
dinero ni dedicar años de estudio para revalidar su título. Ese hecho
explica su alta presencia en países de América Latina, África y Europa.
Por tanto, sus fugas continuarán produciéndose hasta que cambien la
condiciones al interior de Cuba.

Según la Declaración Conjunta, firmada el 12 de enero de 2017 por los
dos gobiernos, EEUU continuará garantizando la migración regular desde
Cuba, con un mínimo de “20.000 personas anuales”, tal y como se acordó
entre los dos países en 1995, después de la estampida por la Base Naval
de Guantánamo. Mientras Cuba aceptó que las personas incluidas en la
lista de 2.746 (los presos, criminales y locos que fueron enviados a
EEUUCa en 1980 por el Puerto de Mariel) regresen a la Isla, como se
había acordado entre los dos gobiernos desde diciembre de 1984.

Del análisis precedente se desprenden las siguientes conclusiones:

—Los recientes acuerdos del 12 de enero son una manifestación del camino
de regreso de la confrontación a la negociación, como debió ocurrir
antes y como debería ocurrir con las diferencias pendientes entre los
dos gobiernos.

—El Gobierno cubano ha estado exigiendo al de EEUU la suspensión de los
“incentivos”, pero la solución de la emigración sostenida durante casi
seis décadas es imposible sin atacar sus principales causas, que están
en el modelo cubano.

—Como los que desean abandonar el país es una cifra mucho mayor que las
20.000 visas anuales que concede EEUU, el éxodo continuará. Ello indica
que el día que el Congreso norteamericano derogue la Ley de Ajuste, los
cubanos seguirán huyendo por todas las vías y formas posibles. La
diferencia estará en que no se podrá culpar al Gobierno estadounidense,
porque desaparecerá el incentivo pero las causas continúan pendiente de
solución.

—El descontento de los que no se pueden ir y la imposibilidad de
realizar proyectos de vida en un país sin perspectivas, aumentará un
malestar que hasta ahora había encontrado una salida fácil con el
“incentivo” de la política norteamericana durante las décadas de
confrontación.

Las cuatro salidas masivas (Camarioca, Mariel, la Base Naval de
Guantánamo y la más reciente por Centroamérica), que sirvieron de alivio
al Gobierno para sostener la gobernabilidad, demuestran que si bien la
política norteamericana ha sido un aliciente del éxodo, la causa está en
otra parte.

Para eliminar o disminuir tanto las estampidas masivas como el éxodo
sostenido, que han arrojado más de dos millones de cubanos hacia otros
lugares, es necesario emprender las reformas internas con la profundidad
suficiente para que los cubanos puedan encontrar en su país lo que ahora
tienen que ir a buscar en el exterior.

Source: Causas e incentivos de la emigración cubana | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1484780137_28245.html

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