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Un drama humanitario jamás visto en Colombia

Un drama humanitario jamás visto en Colombia
Los cubanos allí están abandonados a su suerte y su número aumenta por días
Sábado, junio 4, 2016 | Alberto Roteta Dorado

FORT PIERCE, Estados Unidos.- A solo una semana del cierre de las
fronteras panameñas, comenté en un artículo acerca de un conflicto de
carácter social y político que se avecinaba, lo que ya se ha concretado
si se tiene en cuenta las situaciones de los migrantes cubanos en Quito,
donde el conflicto ya pasó a ser crisis. En Turbo, Colombia, ya se habla
también de un “drama humanitario” jamás visto en la historia de ese país.

Ambos sucesos están siendo protagonizados por multitudes de cubanos, lo
que constituye un hito en la historia de nuestra migración si se
considera que los movimientos de los isleños en Ecuador están llamando
poderosamente la atención de instituciones sociales, políticas y
religiosas, así como de diversos medios de prensa del mundo, y que el
conflicto de Turbo constituye una lección de firmeza y valentía por
parte de los migrantes varados allí.

Aun cuando no se había terminado de solucionar la crisis humanitaria en
Panamá, ya en Turbo, localidad de Antioquia, se acumulaban cientos de
cubanos que llegaban procedentes en su mayoría de Ecuador, así como
multitudes de africanos y haitianos que emprenden también su travesía
rumbo a Estados Unidos.

Desde sus comienzos en el 2008, cuando Ecuador suprimió el visado para
los cubanos, pasando por el incremento producido en 2012 hasta llegar al
estallido del 2015, el fenómeno migratorio cubano en América no ha
cesado jamás.

Solo este año han sido detectados 3 891 migrantes irregulares en esa
zona de Colombia, mientras que en 2015 se precisaron 2 942, y en el
2014, más de 500. Según el diario colombiano El Tiempo, la mayoría de
los inmigrantes son cubanos, seguidos de ciudadanos de Haití, Congo,
Ghana, Senegal, Nepal y Bangladesh.

Actualmente se calcula que hay alrededor de 300 cubanos en Turbo, cifra
que pudiera ser mucho mayor si se tiene en cuenta a aquellos que no se
han concentrado en albergues por estar hospedados en casas, así como un
grupo de médicos que han desertado de las misiones en Venezuela y Brasil
y se ocultan ante el peligro de ser deportados, amén de los que logran
salir con coyotes a través de las selvas. Uno de los líderes afirma que
ya hay en Colombia cerca de mil cubanos “dispersos por Turbo, Sapzurro,
Capurganá, Medellín, Bogotá, y otros departamentos”.

Centenares de migrantes africanos fueron trasladados hacia Capurganá,
pero los cubanos ofrecieron resistencia por temor a ser engañados,
considerando el precedente de los africanos de Paso Canoas. Su
permanencia en Turbo es muy difícil; las autoridades colombianas, a
pesar de las múltiples declaraciones hechas a los medios de prensa
acerca de posibles ayudas, se han mostrado indiferentes ante la
situación infrahumana de los cubanos.

Según opiniones directas de varios migrantes, lo poco que han recibido
ha sido por iniciativa de los pobladores del lugar. Un albergue
improvisado sólo con pequeños colchones en el suelo, una sola comida al
día con lo que pueden adquirir en mercados y lo que le ofrecen los
vecinos, así como un hacinamiento extremo, entre el hambre, la
incomodidad y el calor excesivo, caracterizan el panorama en Turbo.

Un habanero procedente de Ecuador, de los primeros en llegar, declaró:
“El gobierno no nos ha dado ninguna ayuda: ni atención, ni alimentos, ni
agua, ni aseo personal, ni protección alguna. La ayuda solamente la ha
dado la población del lugar, por espontaneidad”. De igual forma se
refirió a la actitud del presidente del país: “No ha cumplido con los
derechos humanitarios. No ha dicho ni una palabra a las personas que
están en su territorio”.

Otros, en cambio, coincidieron en que “hay algunos que son del gobierno
y nos ayudan, pero lo hacen de forma independiente. Decir que el
gobernador está prestando atención sería una mentira”. La solidaridad de
los habitantes de Turbo es digna de destacarse, según expresan varios
jóvenes cubanos procedentes de Guyana: “El pueblo de Turbo nos ayuda; se
han creado pequeñas fundaciones, además de las iglesias”.

Una de las refugiadas en el albergue de Turbo precisó: “Nos prohíben
salir del área bien pequeña donde ya no cabemos, han comenzado a
deportar a los que están en la calle, la situación se torna difícil pero
todos seguimos resistiendo con el firme propósito de llegar a los
Estados Unidos; de aquí solo salimos cuando tengamos una vía segura para
seguir nuestro camino. Es necesario que el mundo sepa lo que estamos
viviendo los cubanos”. Esta información fue corroborada a través de las
declaraciones de uno de los líderes: “Sí, es cierto que no nos dejan
salir de alrededor de 100 metros del albergue”.

No obstante, es oficial que dos ciudadanos cubanos fueron entregados a
las autoridades migratorias ecuatorianas, según lo que establece el
protocolo para la recepción de ciudadanos de terceros países deportados
o expulsados, firmado recientemente, mediante el cual se han deportado
en los últimos días 470 migrantes irregulares por Migración Colombia.

Por las redes sociales circulan múltiples mensajes, declaraciones y
vídeos relacionados con el tema de Turbo, muchos de ellos matizados por
el sensacionalismo y las intenciones de aparecer con un protagonismo
para lograr ciertas acciones. No todo es cierto, y parte de lo que lo es
se engrandece. No son tiempos para egocentrismos y llamar
despiadadamente la atención, sino de proclamar la verdad ante el mundo.

A pesar de la determinación de las autoridades colombianas, la
perspectiva de algunos migrantes acerca de posibles soluciones al
conflicto es optimista. Algunos refieren que su esperanza está en
seguir: “eso lo dará la lucha y el apoyo de todos los que puedan, no
importa donde estén”.

Source: Un drama humanitario jamás visto en Colombia | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/un-drama-humanitario-jamas-visto-en-colombia/

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