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Cómo protegerse de la bomba migratoria y ayudar a los inmigrantes

Cómo protegerse de la bomba migratoria y ayudar a los inmigrantes
La idea de crear un país de refugiados en Guyana Francesa no es
perfecta, pero es la menos mala
Sábado, junio 4, 2016 | Carlos Alberto Montaner

MIAMI, Estados Unidos.- A fines del 2015 una dolorosa foto le dio la
vuelta al mundo. Era la del cadáver del niño de tres años Alan Kurdi. Se
había ahogado en el Mediterráneo, mientras su familia trataba de llegar
a Grecia. Era una pequeña criatura siria de la etnia kurda. Su
cuerpecito intacto, como si dormitara, había sido gentilmente depositado
en una playa turca por el efecto de las olas. Todavía no estaba
descompuesto. Los peces, extrañamente, no lo habían mordisqueado.
El impacto de la imagen duró poco tiempo. La guerra en Siria es
terrible. Ha provocado cinco millones de refugiados. La mitad de ellos
están en Turquía. Hay cientos de miles en Jordania y Líbano. Muchos,
como la familia Kurdi, querían llegar a Europa como paso previo en el
trayecto a Canadá.

Eso se entiende. Europa y Canadá son ricas, especialmente desde la
perspectiva de quien huye de la metralla y las bombas, y no hay
campamentos permanentes de refugiados. La ley y la costumbre no permiten
la creación de esos guetos herméticos y sin esperanzas formados por
mugrientas tiendas de campaña.

Pero la verdad es que una parte sustancial de las sociedades europeas no
quiere a los refugiados y se niega a recibir la cuota que les ha
asignado Bruselas al dictado de Alemania. Son muchos, tienen costumbres
diferentes, hablan una lengua distinta y practican una religión –la
islámica– que asusta a muchas personas, porque en el nombre de Alá y de
su profeta Mahoma algunos terroristas de origen árabe han perpetrado
crímenes horrendos en varias ciudades europeas.

¿Qué hacer? La riada de exiliados sirios, iraquíes, libios y otros
magrebíes está provocando el desmembramiento de Europa y el surgimiento
de extensos partidos nacionalistas y xenófobos, como el Partido de la
Libertad, que estuvo a punto de ganar las recientes elecciones en
Austria. Su plataforma era muy sencilla. Como predicaba su líder Norbert
Hofer: no al multiculturalismo, no a los refugiados, no al islamismo, sí
al nacionalismo austriaco y al pangermanismo.

Francia no es inmune al fenómeno de esa bomba migratoria. Cada acto
terrorista que realizan los islamistas, y cada refugiado árabe que se
instala en el país, genera una reacción de simpatía por el Frente Amplio
de Marine Le Pen, que tanto se le parece al Partido de la Libertad de
los austriacos. Es muy posible que esa formación política, que ya obtuvo
siete millones de votos en el 2015, gane los próximos comicios en Francia.

Insisto en la pregunta: ¿Qué hacer? Lo primero, por supuesto, es atender
a las víctimas de la guerra. Existe la obligación moral de proteger a
quienes huyen de las matanzas o de las catástrofes. Cuando estamos en
presencia de un naufragio la prioridad es auxiliar a los supervivientes.
Por olvidar ese principio seis millones de judíos, medio millón de
gitanos y decenas de miles de homosexuales fueron exterminados por los
nazis en los años cuarenta del siglo pasado.

Pero lo segundo es actuar de manera tal que los salvadores no se inmolen
durante su acto solidario. ¿Cómo? Quizás el país europeo que tiene
mejores posibilidades de aliviar el problema es Francia. Tendría que
crear, con el auxilio económico de la Unión Europea, un Estado-Refugio,
en el que los exiliados pudieran radicarse.

¿Dónde? El sitio más propicio es la Guyana Francesa, una colonia
escasamente poblada de 90 000 km cuadrados y apenas 260 000 habitantes,
que languidece entre Brasil y Surinam. Ese Estado-Refugio, creado y
administrado por Francia, sin duda sería generosamente financiado por
las grandes economías europeas, que verían en el sitio la manera de
solucionar uno de sus más acuciantes conflictos y un destino al que
trasladar a los inmigrantes no deseados.

Si la Unión Europea, con el auxilio de la OTAN, o al revés, deshizo
Yugoslavia y creó y sostiene Kosovo, ¿por qué no pensar en darle una
solución colegiada al problema de los refugiados?

¿Que es muy difícil? Por supuesto, como fue difícil la creación del
Estado de Israel, el desarrollo admirable de Hong-Kong o la llegada e
instalación de dos millones de refugiados en Taiwán, tras la derrota de
Chiang Kai-shek y del Kuomintang en 1948. Ninguna operación de esa
envergadura es sencilla.

¿Y los franco-guyaneses? Son pocos. Está al alcance del bolsillo europeo
persuadirlos e incentivarlos económicamente. Muchos entenderán que
especializarse en dotar de una nueva vida a los refugiados es una tarea
honrosa, y creo que la mayor parte vería una oportunidad dorada de
prosperar con las fuentes de trabajo que se abrirían en poco tiempo.

En todo caso, algo hay que hacer antes de que se rompa la convivencia
europea. Ésta no es una solución perfecta, pero, por ahora, me parece la
menos mala.

Source: Cómo protegerse de la bomba migratoria y ayudar a los
inmigrantes | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/como-protegerse-de-la-bomba-migratoria-y-ayudar-a-los-inmigrantes/

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