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Bailando con lobos

Bailando con lobos
Las bailarinas no desertaron. Es un término demodé. De acuerdo a la ley
cubana, pueden regresar al país dentro de dos años sin trámite consular
alguno
Jorge Dávila Miguel, Miami | 13/06/2016 9:42 am

Qué lindas son las bailarinas, y siempre sonríen. Aprenden a sonreír
todo el tiempo cuando su papel en la escena se lo pide y después se les
queda la costumbre. Yo siempre las veo así, tal vez sea por el recuerdo
de alguien que fue para mí todo alegría. Y estas, que acaban de llegar a
Miami, parece que tienen predilección —además de por la risa y el
ballet— por la letra M: son Mayrel, Amaya y Masiel. Abandonaron (el
lenguaje de la guerra fría es “desertaron”) en Canadá y en México al
Ballet Nacional de Cuba donde todavía reina Alicia Alonso a sus 95 años…
qué reinado… y las tres llegan diciendo que no vienen buscando libertad,
ni dinero, sino nuevas oportunidades para avanzar en sus carreras.
Un amigo periodista que recientemente fue a La Habana, me dijo que había
descubierto una nueva especie de cubano. Me dijo: “Morfológicamente se
asemejan a las especies conocidas, pero son intrínsecamente diferentes,
sobre todo al Exiliatus Cubensis y al Revolucionatus Cubensis. Los
encontré en el Malecón —me precisó—son jóvenes, gritan poco, dejan
hablar, tratan de entenderte, no de convencerte, solo de explicarte. No
hablan de política, no alaban ni condenan a Estados Unidos, no alaban ni
condenan al Gobierno cubano, no sueñan con irse del país. Lo que sí se
preguntan es por qué tienen que irse de Cuba para progresar en sus
vidas. Eso sí que les molesta”.
Para estas tres lindas cubanas no había progreso en un país donde solo
hay una compañía de Ballet y el “pago no es bueno”. Por eso, y tal como
lamenta la recién descubierta especie de cubano, tuvieron que llegar
hasta Miami. Ojalá que bailen muy bien y que progresen mucho para que no
les palidezcan las sonrisas.
Las bailarinas no desertaron. Es un término demodé. De acuerdo a la ley
cubana, pueden regresar al país dentro de dos años sin trámite consular
alguno. Es posible que alguna de ellas vuelva para ver a su familia o a
su país o a su novio o al malecón habanero —antes o después de los dos
años— y también es posible que nunca vuelvan a visitar al país que les
vio nacer. Quién sabe. Uno tiene tantas ilusiones y confusiones a esa edad.
Pero en caso que decidan visitarlo, las tres risueñas sílfides caerían
dentro del coto de caza del representante Carlos Curbelo y el senador
Marco Rubio, quienes luchan patrióticamente por quitarle los beneficios
a los cubanos que no piensan como ellos.
Ellos piensan que un cubano que se beneficie de la Ley de Ajuste no debe
viajar a la Isla, pero hay otros cubanos que piensan diferente y viajan
a su país después de acogerse a la ley.
Por eso los dos congresistas quieren quitarles las ayudas que les
permiten empezar una nueva vida, vivir un poco en paz y… progresar.
Quieren quitárselos —no importa como lo disfracen— para que les vaya
mal, porque no llenan los parámetros del “cubano-esencial-perseguido-por
Castro”; quieren transformarlos en tradicionales Exiliatus Cubensis, que
es lo que les gusta a los dos.
Me dicen que Curbelo es un político de centro. Yo no sé qué centro puede
tener un ser humano que salta tratando de llamar la atención de los
rubios de verdad —a los que Marquito no pertenece— mientras le quita la
ayuda a los que dice ser su gente. Hay quien dice que las traiciona,
aunque está mal. En realidad ni Curbelo ni Rubio le deben ninguna
solidaridad a los cubanos. Los dos son estadounidenses de nacimiento,
políticos norteamericanos que sirven a su gobierno como tal.
Ahorrándoles la plata. Qué vergüenza. Mientras tanto, las bailarinas ríen.

Source: Bailando con lobos – Artículos – Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/bailando-con-lobos-325756

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