Cuba Illegal Exit
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El miedo, una de las razones que llevan al exilio

El miedo, una de las razones que llevan al exilio
¿Por qué los cubanos, conociendo los riesgos que supone escapar de Cuba,
se exponen a tanto peligro?
miércoles, enero 27, 2016 | Jorge Ángel Pérez

LA HABANA, Cuba.- Un amigo que leyó los textos que estuve publicando en
CubaNet sobre las tribulaciones de Samuel, me envió una foto por correo
electrónico. En el asunto escribió: “Esto le podría ocurrir a Samuel, el
hijo de tu amigo”; solo una línea brevísima para llamar la atención
sobre una imagen pavorosa en la que aparecen dos jóvenes aferrados a los
restos de una balsa en medio de la vastedad del mar.

Aunque la imagen no estuviera acompañada por ningún pie de foto, supuse
que aquellas podían ser aguas del Atlántico, de aquel pedacito de océano
que nos separa de las costas de Florida y que tantos cubanos sueñan
atravesar, sabiendo incluso que un viento severo puede truncar esas
esperanzas y hacer que sean otras aguas las que aparezcan y otras las
costas.

En la fotografía no es posible distinguir las expresiones en el rostro
de los balseros, pero se puede suponer el miedo ante aquella inmensidad
devastadora, el desasosiego ante la imposibilidad de conseguir lo que
tanto se ha buscado, el temor a la muerte; aún así se repite una y mil
veces el mismo proceder. Escapar a través del mar sigue estando en la
cabeza de un montón de cubanos que no pueden salir como Dios manda.
Aunque el discurso oficial respondiera a esta tragedia con silencio, los
cubanos conocen de esos riesgos, y se exponen. Sería bueno saber por qué
lo hacen…

No conozco de ninguna estadística en Cuba que muestre el empeño que
ponen los cubanos para conseguir la escapada. Sería buena empresa, y muy
útil, recopilar testimonios donde se muestren las peripecias de los
cubanos para escabullirse, y lo ventajoso que ha sido para el gobierno
el arte de hacer tapujos.

Alguna vez le escuché decir a alguien que la gente se iba para no
escuchar tanto discurso laudatorio y me pareció jocoso pero
irresponsable, desconsiderado para quienes hacen un sacrificio tan
grande, y por supuesto que no hablo del sacrificio que intenta expurgar
alguna culpa, hablo del exilio, del desarraigo y de los riesgos para
conseguir escapar, de lo traumático que puede resultar. ¿Por qué lo
hacen entonces?

Queriendo averiguar, salí a buscar respuestas, y he tenido unas cuantas
que me gustaría compartir. Armar un pequeño breviario… El primer intento
de conversación, advirtiendo que se trataba de una entrevista, fue con
un vecino reciente. Desde mi balcón lo escuché decir que un compañero
suyo se había aparecido en el trabajo con un papel impreso donde se
hacía saber que una empresa en Miami, él no recordaba cuál, estaba
interesada en contratar electricistas. Chillaba entusiasmado el hombre,
eufórico decía que un electricista en la Florida podía ganar 44 000
dólares al año, y también más; ya había sacado cuentas, ya conocía las
diferencias entre aquellos 3666 dólares mensuales con los pesos que
recibía cada mes y que convirtió de inmediato en CUC, apenas 30.

La euforia de aquel vecino me entusiasmó, hasta creí en la posibilidad
de entrevistarlo. Quería saber de su disposición para hacer el viaje.
Esperé el mejor momento. Fue en la bodega. No habría mejor lugar. En
medio de aquella cola enorme para comprar “boberías” que no alcanzaban
ni siquiera para una semana, el hombre iba a desplayarse, eso creí, pero
fui sutil. Hablé de la lluvia incesante, del techo destartalado, del
riesgo que corrían el arroz y el azúcar, de la irresponsabilidad. “Si se
mojan nos quedamos sin comer”. Eso dije, y finalmente que lo había
escuchado hablar de los electricistas de la Florida, de los salarios que
ganaban, de aquella propuesta de la que hablara con tanto entusiasmo.
También quise saber si viajaría a Miami de conseguir un trabajo como
ese, quise saber si estaba dispuesto a escapar. “¿Qué tu dices? ¿Yo? ¿De
qué tu hablas?”. Insistí discretamente, aseguré que únicamente quería
conversar, que si confiaba en mí y se sentía cómodo podía hacerle una
entrevista breve que no iba a comprometerlo, que no sería preciso
aclarar su nombre y tampoco tendría que escribir en qué lugar vivía.
“Solo unas preguntas sobre la posibilidad de viajar a los Estados
Unidos, de las razones, de la forma en que le gustaría hacer el viaje.”
No me dio tiempo a mencionar la balsa y el avión. El que hace muy poco
es mi vecino fue tajante. “Si algún día soy liniero en Miami te doy las
respuestas que tu quieras, pero ahora no”.

Confieso que quedé decepcionado, anoté luego en un papel que una de las
razones para que un cubano se decidiera por el exilio era el miedo…,
pero luego, empecinado, conseguí unas cuantas entrevistas sobre el tema
que quiero compartir.

(Nota de Redacción: Esta es la primera parte de varias entrevistas del
autor a cubanos residentes en la Isla)

Source: El miedo, una de las razones que llevan al exilio | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/el-miedo-una-de-las-razones-que-llevan-al-exilio-i/

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