Cuba Illegal Exit
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Una crisis regional

Una crisis regional
Si hay un aspecto que puede considerarse fallido, en el enfoque de Obama
respecto al gobierno cubano, es el reducir el incesante tráfico
migratorio desde la Isla
Redacción CE, Madrid | 17/11/2015 1:16 pm

Bastan las cifras. En 2013 entraron sin visa en Costa Rica 2.549
cubanos. En 2014 el número ascendió a 5.114. Entre enero y septiembre de
este año ya son 12.166. México calcula que para cerrar 2015 unos 13.000
inmigrantes procedentes de la Isla pasaran por su frontera rumbo a
Estados Unidos, luego de atravesar Centroamérica. Y el éxodo no se
detiene, todo lo contrario. El gobierno costarricense acaba de advertir
que espera que más de 300 cubanos llegaran diariamente a la frontera
entre Costa Rica y Panamá, procedentes de Ecuador. Hace unas semanas
eran alrededor de 40 al día.
El fenómeno no alcanza las dimensiones de la oleada de inmigrantes
procedentes de Siria que tratan de llegar a Europa, pero ya se ha
convertido en una crisis regional.
San José estudia denunciar a Nicaragua ante la Organización de Estados
Americanos (OEA) por la agresión militar contra los cubanos. Nicaragua
acusó el domingo a Costa Rica de provocar una crisis humanitaria. Por su
parte, San José también está solicitando a los otros nueve países
involucrados —Ecuador, Colombia, Panamá, Nicaragua, Honduras, El
Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos— que acepten abrir
negociaciones para hallar una solución, incluso el establecimiento de un
cordón humanitario a lo largo de esos países, supervisado por los
Estados, para facilitar el paso de los cubanos. Y mientras tanto en
Cuba, el país donde se origina el problema, el gobierno de La Habana
aguarda en silencio a la espera de sacar dividendos políticos y
económicos de la situación. Los dos principales periódicos oficiales del
país —Granma y Juventud Rebelde— no traen la noticias. En sus páginas
internacionales prefieren mencionar que “la mayoría de los desplazados
en la cuenca del lago Chad son nigerianos“.
El flujo de migrantes cubanos que intentan llegar a Estados Unidos se ha
incrementado en los últimos meses.
Si hay un aspecto que hasta el momento puede señalarse como fallido, en
el enfoque de la administración Obama respecto al gobierno cubano, es el
objetivo de reducir el incesante tráfico migratorio desde la Isla.
Durante los nueve primeros meses del año fiscal 2015 (octubre 2014-junio
2015) entraron en Estados Unidos 27.296 cubanos, según cifras de la
Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU. Ello implica un
aumento del 78 % respecto al mismo periodo del año pasado.
En los últimos dos años han entrado por puntos fronterizos, mayormente
por el borde mexicano, 67.437 cubanos. Se incluye en esta cifra los
“cubañoles” y quienes llegan al Aeropuerto Internacional de Miami y
piden refugio, los cuales suman 14.708 en los períodos fiscales 2014 y
2015, de acuerdo a Café Fuerte.
La esperanza de que un acercamiento entre Washington y La Habana iba a
mejorar las cosas en Cuba ha quedado suplantada por la realidad de
aprovechar el momento para escapar.
El alza en las salidas responde fundamentalmente al temor de que la
normalización de vínculos entre ambos países pondrá fin a la Ley de
Ajuste Cubano, que otorga un trato especial a los cubanos.
Para los griegos el destierro era el peor de los castigos, incluso por
encima de la pena de muerte, porque existía la posibilidad de que se
arrastrara por toda una vida. No así para los cubanos, sobre todo para
quienes abandonaron la isla tras los primeros años, ya que a partir de
entonces significó el comenzar una nueva existencia, cerrar un capítulo
y ampliar horizontes.
Más allá del hecho fortuito de haber nacido en aquel lugar —algo
intensificado notablemente por el gran número de inmigrantes,
especialmente españoles, que hasta 1959 formaron la nación—, poco hay
que agradecer, envidiar o reafirmar en una definición de cubanía a
partir de la revolución. En primer lugar porque el castigo se trasladó
del exterior al interior del país.
En la antigua Grecia el ostracismo era la fórmula mediante la cual se
podía desterrar, durante cierto tiempo, a un ciudadano que se
consideraba no grato o peligroso. Era un grave deshonor para el
desterrado, ya que suponía fallas en la virtud republicana, tan
apreciada por todo ciudadano griego. Sin embargo, desde 1959 la virtud
ciudadana cubana, en el ejercicio cotidiano que han seguido millones, se
convirtió en una farsa.
A partir de que el régimen cubano comenzó a imponer diversas formas de
ostracismo a sus ciudadanos, el exilio perdió el carácter de castigo y
se convirtió en esperanza y anhelo. Ninguna patria que perder, porque
nunca había existido. Los cubanos continúan abandonando el país.

Source: Una crisis regional – Noticias – Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/una-crisis-regional-324111

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