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Palestinos de Cuba a Costa Rica

Palestinos de Cuba a Costa Rica
Vendieron sus casas, lo único que tenían, para hacer el viaje. ¿Habrá un
desamparo mayor?
miércoles, noviembre 25, 2015 | Jorge Ángel Pérez

LA HABANA, Cuba.- Los ‘palestinos’ de Cuba nada tienen que ver con el
mar mediterráneo, mucho menos con el río Jordán. No hay algo que
relacione a nuestros palestinos con los árabes o con el imperio Otomano.
La tierra que ellos habitan nunca fue invadida por asirios, babilonios o
romanos. Nuestra Palestina no conoció jamás una cruzada pero fue la
primera que se levantó en armas, aunque no para enfrentar a los persas.
La primera vez que combatieron fue contra los colonialistas españoles.

En Cuba hay muchos palestinos, y no porque exista algún pueblito que
otorgue a sus habitantes ese gentilicio, como sí lo hay en Brasil, en
Argentina, en Colombia, en Guatemala. Hace un tiempo estuve indagando en
nuestra cartografía porque creí en la posibilidad de que existiera algún
asentamiento con ese nombre en el siglo XIX, y que de allí saliera el
gentilicio, pero ni siquiera el Diccionario geográfico de Jacobo de la
Pezuela hizo mención a un sitio con ese nombre, aunque en La Habana se
conozcan a muchos palestinos. Si algún accidente geográfico distingue a
nuestra Palestina es el río Cauto, la Sierra Maestra.

Bien recuerdo a Jessica, una muchacha palestina de veintidós años que
llegó a La Habana haciendo el viaje desde Holguín. En la calle Cuarteles
consiguió alquilar un cuarto de solar y fue cada noche a trabajar.
Parada en Monte y Cienfuegos consiguió al primer cliente. Cuando pudo
emperifollarse mejor cambió de lugar, se fue al Vedado y ganó más.
Porque sus ganancias fueron más sustanciosas pagó sesenta cuc por seis
meses de residencia transitoria pero le siguieron llamando palestina.
Cuando se le venció aquel permiso ya había juntado los trescientos cuc
que le costó la residencia definitiva que pagó a un funcionario de la
Dirección de la vivienda de La Habana Vieja. “Con el sudor de mi
frente”, decía, mientras se tocaba la entrepierna. Ella se molestaba
cuando la llamaban palestina. Nunca dejaron de llamarla así, ni siquiera
cuando se compró un apartamento en el mismo barrio.

Muchas veces conversé con ella. Habría preferido quedarse en Holguín
pero vino buscando algo mejor, y también porque no quería prestar oídos
a los enojos de su madre, a sus tantísimas quejas. No quería que la
pobreza la amargara como había hecho con su madre.

La joven holguinera se enojaba cuando los vecinos olvidaban su nombre y
le decían palestina. Y cómo no iba a enfadarse si en La Habana el
término es hostil, si denotaba una enorme antipatía. Le parecía
discordante que el discurso oficial estuviera a favor de la causa
palestina mientras que los habaneros usarán aquel gentilicio para
denigrar a los nacidos en el oriente del país.

Suponía que la decisión del gobierno de hacerla extranjera en su país
legitimaba el desprecio y permitía que salieran ganando una recua de
funcionarios corruptos, como aquellos que le cobraron los trescientos
cuc para legalizar su estancia en la capital de su país. Jessica se
mostró cada vez más angustiada.

La encontré hace unas semanas en la calle Obispo. Me dijo que se iba al
Ecuador, y no creo que fuera para comprobar lo que se siente cuando se
está la mismísima mitad del mundo. Ella vendió su apartamento para pagar
los gastos del viaje. Dijo que ya no se sentía bien ni en La Habana. Yo
recordé a alguien que creía que lo inhóspito era uno de los semblantes
de la angustia o lo que es lo mismo, Jessica se iba porque no se sentía
en casa propia.

No tengo la certeza, pero esa muchacha holguinera puede estar varada
ahora mismo en la frontera que separa a Costa Rica de Nicaragua. Tampoco
puedo dejar de pensar en lo que escuché decir, hace un par de días, a un
periodista de la televisión, cuando aseguró que aquellos que disponían
de quince mil dólares para largarse del país no tenían una mala
situación económica, que no huían de la miseria. Lo que quizá él no sabe
es que Jessica vendió su casa, lo único que tenía, para hacer el viaje.
¿Habrá un desamparo mayor?

Source: Palestinos de Cuba a Costa Rica | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/palestinos-de-cuba-a-costa-rica/

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