Cuba Illegal Exit
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Más puede el amor que la represión oculta

Más puede el amor que la represión oculta
[05-11-2015 23:13:38]
Aimée Cabrera
Corresponsal

(www.miscelaneasdecuba.net).- Quien conoce a la Sra. Ana Rosa Ledea Ríos
sabe de la nobleza de su actuar con cualquier persona. Inteligente y
dinámica, persiste en ella el afán de aprender y trabajar en lo que sea,
porque el trabajo no es solo opción de ganar un salario, sino de
adquirirlo con decencia y honestidad.
Nunca más ha podido ejercer su profesión de enfermera porque el castigo
persiste para esta mujer bella que en nada parece tener una hija y dos
nietos. A su hijo más pequeño lo perdió porque, quitándole su custodia y
denigrándola quisieron doblegar sus ideas y espíritu, pero no pudieron.

No solo les bastó con encerrarla como a una delincuente en prisión sino
que, desde que ocurrió el hecho de las personas que junto a ella
trataron de desviar la lancha Baraguá para huir de un país sin futuro,
se le enfocó como a una mala madre; apoyándose en ello quienes lograron
al final y de manera injusta quitarle a su hijo.

No hay hijo para una contrarrevolucionaria aunque haya salido de sus
entrañas. Hasta hace unos años pudo disfrutar de su compañía,
acariciarlo, sentirlo cerca de ella; ahora que ya es un adolescente
grande, la madurez le va incorporando el terror a ser marginado como
cuando era chico y estaba con ella.

Ana Rosa tiene un nombre bíblico. Quiera Dios escuchar sus súplicas y
bendiga todos los documentos que de su puño y letra han aparecido
publicados y enviados a funcionarios, diplomáticos y personalidades que
aman y defienden los derechos inherentes a todo ser humano.

Su carta a la opinión pública nacional e internacional es conmovedora.
Con fecha 8 de marzo de 2009 –vaya coincidencia con el Día de la Mujer-
Ana Rosa describe el horror vivido cuando, junto a otros cubanos fue
condenada a cinco años de privación de libertad el 8 de abril de 2003 en
la Causa 17/2003 por intentar salir de forma ilegal en una embarcación
de las destinadas a transportar personas en áreas cercanas de la capital.

De nada valió que jóvenes extranjeras que estaban en la lancha hablaran
a favor de ellos y testimoniaran que no le hicieron daño a ningún
pasajero. Tres fueron condenados a muerte de inmediato.

Por si nadie los recuerda ya, sus nombres son Lorenzo Enrique Copello
Castillo de 31 años, Bárbaro Leodán Sevilla García de 22 años y Jorge
Luis Martínez Isaac de 40 años de edad.

Aún están encarcelados y condenados a cadena perpetua Maikel Delgado
Aramburo, Ramón Henry Grillo, Yoanny Thomas González, Harold Alcalá
Aramburo y Wilmer Ledea Pérez, sin derechos procesales para cambios de
medidas, quienes han perdido familiares y permanecen confinados sin
tener acceso ni a atención religiosa.

Aquella Primavera Negra del 2003 fue desbastadora; por una parte los 75
miembros de la sociedad civil presos, y por la otra el caso de la lancha
Baraguá. Las autoridades cubanas fueron implacables, el escarmiento
lleno de odio marcó un antes y un después en toda Cuba.

Muchas familias sufren aún las secuelas que dejaron en cada uno de ellos
la represión sofisticada o abierta; mientras el mundo vio de lo que eran
capaces de hacer quienes se vanaglorian de descargar un poder desmedido
y siniestro sobre quienes osen exponer sus criterios.

En la Solicitud de Cese de Convivencia, con fecha 11 de octubre de 2011,
la funcionaria del Ministerio de Justicia describió comportamientos
agresivos por parte de Ana contra su hijo menor y sus vecinos, toda una
delincuente en potencia, para quien aún es bienvenida en la barriada
donde vivió con su hijo.

Y, aclara en el documento judicial, a modo de resumen que “Ana Rosa es
una persona de notoria conducta antisocial puesto de manifiesto a partir
de su integración a las Damas de Blanco y de su participación en el
intento de salida ilegal del país en el año 2003 en el que involucró
además a su menor hijo”.

El continuo asedio no frenó el impulso de Ana por apoyar a otros grupos
femeninos como el Comité de Madres Leonor Pérez por la Libertad de los
Presos Políticos y el Frente Femenino Gladys Núñez Villalta, así como
participar con otros grupos y líderes de la sociedad civil.

Hoy, Ana Rosa Ledea tiene que esconderse para ver de lejos a su hijo,
sentarse con quienes la aman para escuchar qué hace el apuesto joven, el
mismo que hace sentir dentro de ella, esa semilla sagrada de amor, que
nadie podrá quitarle.

Ana trabaja sin cesar como cuentapropista y tiene una clientela fiel que
no le da tiempo a reposar. Su sentido de organización y trabajo le deja
poco tiempo para el ocio pero ve en recompensa como la buscan a
cualquier hora y eso es bueno porque es el agradecimiento por la calidad
de su labor que incluye todo tipo de costura donde sugiere y complace
sin cesar.

Ana Rosa fue denegada en el 2008 como refugiada cuando fue citada a
entrevista en la Sección de Intereses de los Estados Unidos (hoy
Embajada) por haber sido sancionada como terrorista. Trató de hacer
solicitudes en otras embajadas pero recibió la misma respuesta negativa.

Su ecuanimidad y su fe la mantienen. La esperanza de poder besar a su
hijo y hacerse una foto con él, su hija y nietos es un anhelo que queda
pendiente, a la par de poder emigrar y demostrar una vez más las
cualidades que la convierten de hecho, en una mujer virtuosa.

Source: Más puede el amor que la represión oculta – Misceláneas de Cuba

www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/563bd4923a682e1730305f77#.VjymdPmrTjY

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