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Familia de balseros cubanos rememora crisis histórica 20 años después

Publicado el sábado, 08.16.14

Familia de balseros cubanos rememora crisis histórica 20 años después
NORA GÁMEZ TORRES
NGAMEZTORRES@ELNUEVOHERALD.COM

Tomó una decisión muy difícil, casi impensable para muchos que no se
atreverían a echarse al mar en la noche, a bordo de una pequeña
embarcación, con sus dos hijos rumbo a un país desconocido. Pero 20 años
después Deisy Sánchez defiende su decisión y dice que ella y su esposo
se sentían “desesperados” y “sin futuro” en Cuba.

“Lo pensé muchas veces porque yo sabía que estaba en juego la vida de
mis hijos y de toda la familia, pero nosotros nos sentíamos sin libertad
en Cuba”, dijo Deisy en su casa, en entrevista con el Nuevo Herald y
rodeada de sus hijos, quienes han hecho su vida aquí en Estados Unidos.

Deisy y su hijo Alexis, en aquel entonces de tres años, fueron los
rostros de una campaña del exilio cubano para recaudar fondos y ayudar a
las más de 35,000 personas que salieron de Cuba durante el éxodo de
1994, y que estaban retenidas en campamentos para refugiados en
Guantánamo y Panamá.

En la imagen icónica, una lágrima corre por su rostro mientras abraza a
su pequeño hijo. La foto, que logró capturar Roberto Koltún para el
Nuevo Herald, fue tomada durante un concierto de Willy Chirino en el
campamento de Panamá en octubre de 1994. “Willy Chirino estaba cantando
Nuestro día ya viene llegando y yo me sentía prisionera, no sabíamos si
íbamos a poder salir”, explicó Deysi, quien recuerda muy bien cómo los
oficiales estadounidenses repetían que los cubanos refugiados nunca
entrarían a EEUU.

Ella y su familia fueron rescatados por la Guardia Costera
estadounidense y llevados, primero, a la base de Guantánamo el 1 de
septiembre, y un mes después, a Panamá. Habían intentado en varias
ocasiones salir de Cuba sin éxito. El deseo manifiesto de su esposo,
Alexis Martínez, de irse a los Estados Unidos había hecho peligrar su
trabajo como maestro de primaria. También la crisis económica durante el
llamado Período Especial en Tiempos de Paz los llevó a abandonar sus
trabajos estatales en su natal Holguín –Deisy atendía a niños con
problemas mentales– para dedicarse a oficios “por cuenta propia”, más
lucrativos, como la fotografía.

Así, lograron comprar junto a otros familiares y amigos una pequeña
lancha de 20 pies por 90,000 pesos cubanos, alrededor de $750 dólares,
en una época en la que el cambio en el mercado negro andaba por los 120
pesos por cada dólar. No hicieron el viaje en las peores condiciones, en
una balsa construida con cámaras de neumáticos o con madera de ventanas,
como hicieron muchos compatriotas, pero el mar, que no distingue, les
esperaba con una tormenta de doce horas.

“Hubo una ola que entró, nos bañó a todos y apagó el motor. Ese fue el
momento de mayor temor” durante el viaje, cuenta Deisy. “En el mismo
barco surgió la pregunta de si íbamos a regresar, pero yo nunca dudé, yo
quería llegar”, afirmó.

“Salimos por la madrugada y como al mediodía del día siguiente, mi
esposo dijo que venía una cruz por el mar. Él es creyente y yo pensé,
‘pobrecito, está delirando’ porque imagínate, ¿cómo va a venir una cruz
por el mar? Y él seguía gritando, ‘viene una cruz, viene una cruz’.
Había una tormenta muy fuerte y como a la media hora nos sube una ola y
vimos que teníamos al lado al barco de la marina americana. Ese barco
tan inmenso, y nosotros no lo veíamos por las olas”, continúa narrando
el viaje, mientras enseña un álbum con fotos de su estancia en los
campamentos.

“En Guantánamo la pasábamos muy mal con la comida”, recuerda su hija
Maylena, una adolescente en 1994. “Nos daban raciones preparadas para
militares, para la guerra. Si mi arroz traía un pedacito de carne, era
para mi hermano, yo se lo daba. Era muy poquita comida. Pasábamos
hambre”, confesó, mientras su madre enseña el brazalete de
identificación que debían mostrar para obtener las raciones de comida.

En comparación con las condiciones en la base de Guantánamo, Panamá les
pareció mucho mejor: “En Panamá teníamos baños, un restaurante nos
enviaba la comida. También pusieron aros para jugar basketball y por la
noche hacíamos como una discoteca, allí aprendí a bailar salsa”, añadió
Maylena, quien a su llegada a Estados Unidos, celebró sus quince años
“con vestido y cake”, gracias a la ayuda que les brindó la iglesia
católica en Miami. “Nunca me cuestioné la decisión de mis padres”, asegura.

Alexis, ahora de 23 años, no recuerda nada de la travesía ni de su
estancia en los campamentos. Sus primeros recuerdos son del “kinder” en
los Estados Unidos. Dice sentirse, sin embargo, cubano y norteamericano
en la misma proporción. “Si no fuera por mis padres, no hubiera podido
estudiar aquí”, aseguró. Actualmente, está estudiando en Miami Dade
College, para convertirse en ingeniero en computadoras. “Es mi pasión”,
confiesa tímidamente y sonríe.

Al arribar a EEUU., muchos balseros encontraron el prejuicio que
acompaña a todo recién llegado de Cuba como un fardo pesado. Pero Deisy
afirma sentirse “orgullosa de ser balsera” y explica: “He oído a muchas
personas referirse despectivamente de los balseros, que eran personas
que habían estado presas, que cuando llegaban a este país no querían
trabajar, pero yo no tengo esa imagen. Cuando me han dicho algo así
negativo, respondo que nosotros salimos de un país oprimido a buscar
libertad”, comentó.

Ella destaca que muchos de los que se fueron de Cuba durante el éxodo
del 94 tenían estudios universitarios y pone como ejemplo a los médicos
cubanos que estaban allí en los campamentos, “quienes atendían primero a
los niños cuando se enfermaban”, destacó.

“Salimos en busca de la libertad y lo conseguimos. He cumplido mis
sueños y le estoy muy agradecida a este país. Mi hija tiene dos títulos
universitarios y mi hijo está estudiando. Actualmente soy manager en
Walmart. Mi esposo y yo siempre hemos tenido trabajo. Hemos luchado y
hemos continuado esta familia”, declaró Deisy Sánchez visiblemente
orgullosa.

Ella ha regresado a la isla en varias ocasiones a visitar a la familia
de su esposo. Aunque reconoce que el éxodo fue “doloroso, porque muchos
quedaron en el mar, y desgraciadamente continúa”, esta mujer cubana no
duda al afirmar que: “Cuando llego a Cuba siempre pienso que volvería a
hacer lo que hice hace 20 años”.

Puede seguir a Nora Gámez Torres por Twitter en @ngameztorres.

Source: Familia de balseros cubanos rememora crisis histórica 20 años
después – Cuba – ElNuevoHerald.com –
http://www.elnuevoherald.com/2014/08/16/1822328/balseros-en-libertad.html

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