Cuba Illegal Exit
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Ostracismo, explotación y chantaje

Ostracismo, explotación y chantaje

[19-11-2012]

Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- La política migratoria del régimen

castrista se ha caracterizado por tres elementos nocivos que siempre han

estado presentes a lo largo de su existencia: Ostracismo, explotación y

chantaje.

Ostracismo: Desde los comienzos de la revolución el régimen totalitario

optó por la expulsión de aquellos ciudadanos que representaban un

peligro, problema o estorbo. De ese modo han forzado y fuerzan a los

opositores a abandonar el país. La forma empleada ha sido bien a través

de poner en peligro su y vida de ellos y la de sus familias o

bien, una vez encarcelados canjearles su excarcelación a cambio de su

partida del país. Un ejemplo fue la reciente liberación de presos

políticos a cambio de que salieran a España con la anuencia y acuerdo de

la Iglesia y el gobierno español. Una vez fuera de la Isla los

opositores quedan impedidos de retornar a al país, aplicando así una

política de ostracismo digna del más cruel de los emperadores romanos.

Todavía hoy hay miles de cubanos que por su activismo político frontal

contra la tiranía se les coarta el derecho a retornar irrestricta y

libremente a su patria, lo cual viola un derecho humano consagrado en el

Artículo 13 inciso 2 de la Carta de de las Naciones

Unidas que establece que "Toda persona tiene derecho a salir de

cualquier país, incluso el propio, y regresar a su país."

Dentro de las expulsiones están también las de aquellos que la dictadura

entiende como descontentos, los cuales representan potenciales enemigos.

A veces éstas han sido masivas y dramáticas como ocurrió en Camarioca en

1965, en El Mariel en 1980 y en la Crisis de los en 1994. Otras

veces han sido paulatinas y legales por espacio de algún tiempo como lo

fueron los Vuelos de la Libertad ( De 1965 a 1973) y actualmente con el

Tratado Migratorio entre Cuba y los vigente firmado en

1998, que implican 20,000 visas anuales para los cubanos en la isla. Con

estas expulsiones el régimen tiene cuatro objetivos, uno sacarlos para

evitar que se les conviertan en un problema político o en una explosión

social. Dos, aliviar al régimen del peso económico de suministrarles

, alimentación, educación, y productos de primera

necesidad a un nutrido grupo de ciudadanos. El tercer propósito es

neutralizarlos a base de que si 'se portan bien', podrán, eventualmente,

entrar de visita a la Isla y cuatro, dejar sustanciales cantidades de

divisas en remesas de ayuda familiar.

Otro de los propósitos perseguidos por el régimen con las expulsiones

masivas, ha sido de limpiar al país de delincuentes, drogadictos, locos

y otros considerados anti-sociales para enviárselos a otro país. Así en

1980 a través del Puerto de El Mariel el régimen vació las cárceles y

los manicomios y recogió delincuentes, vagos, etc. para meterlos en las

embarcaciones que venían del exilio a buscar a sus familiares,

sobrecargándolas de ellos, so pena de no dejarles sacar sus familias si

no llevaban a esos pasajeros forzosos.

Estas medidas constituyen una violación al derecho humano a permanecer y

vivir en el país de origen de la persona. Así lo establece el Artículo

13 inciso 1 de la Carta de Derechos Humanos de la ONU que dice: "Toda

persona tiene derecho a circular libremente y elegir su residencia en el

territorio de un Estado".

Explotación: La otra modalidad es la explotación de la mano de obra

cubana, sobretodo de médicos, ingenieros, técnicos y otros

profesionales. Desde los inicios de la dictadura totalitaria, ésta ha

enviado a miles de cubanos a trabajar en las llamadas "Misiones

Internacionalistas". Los países recipientes de estos trabajadores pagan

sus salarios en sustanciales dólares al gobierno cubano, y éste a su vez

paga a estos una reducida porción de dicho sueldo en devaluados pesos

cubanos. De este modo, en contubernio con el país receptor, el régimen

percibe sustanciales cantidades de divisas, a costa de explotar a

trabajadores altamente cualificados. Inclusive este método se ha usado y

se usa con militares que son enviados a misiones o guerras al exterior.

De hecho, durante la Guerras de Angola y Etiopia la dictadura envió

miles de soldados por los cuales la URSS pagaba al gobierno cubano $150

dólares mensuales por cada soldado raso, mientras la dictadura les

pagaba los míseros $7 pesos mensuales a los daban los reclutas.

Esta apropiación y disposición de los salarios de los trabajadores

"internacionalistas" cubanos violan el Convenio 95 de la Organización

Internacional del Trabajo (OIT).

Muchos profesionales aceptar salir en dichas misiones

internacionalistas, porque a su retorno pueden llevar algunos artículos

que no están a su alcance en Cuba, otros optaban por viajar como un

medio de despejarse de la tensión opresiva que se vive en el país y

otros buscando una oportunidad para escapar de la opresión y ser libres.

En otra época, durante las décadas de los sesenta y setenta se envió por

dos años a campos de trabajos agrícolas forzados a aquellos que

solicitaban la salida, con lo cual ayudaba el corte de caña para las

zafras de esos años, lo cual viola l Convenio 29 y 105 sobre trabajo

forzoso de la Organización Internacional del Trabajo(OIT).

Al mismo tiempo que se prohíbe la entrada al país a aquellos que

conspiren contra la tiranía, según el Decreto 302 articulo 24.1 párrafo

(c) antes citado.

Por otro lado, se reserva para los profesionales, médicos, técnicos,

deportistas, etc. según el Decreto Ley número 306, articulo 1, que

impide y/o limita la salida de estos. Y en tercer lugar extiende las

salidas llamadas "indefinidas" o sea los que se reserven el derecho a

volver a la isla a vivir, extendiendo el plazo de 11 meses a 24 meses.

(Decreto Ley 302 artículo 9.1 párrafo 2). Con ello permite a estos salir

y trabajar en terceros países para que traigan al país las divisas y/o

envíen éstas a la isla para sus familiares, algo que ya viene sucediendo

de un tiempo a la fecha, inclusive con Estados Unidos y otros países

como por ejemplo México, España y Ecuador. Esto constituye otra forma de

explotar al cubano y subsidiar su ineficiente economía.

Chantaje: Como parte de la política migratoria la dictadura siempre ha

usado el chantaje basado en que "o te portas bien o no entras" a Cuba.

De hecho, en el reciente Decreto Migratorio número 302 en su artículo

9.1 párrafo 2 establece que son inadmisibles toda persona envuelto en

"Organizar, estimular, realizar o participar en acciones hostiles contra

los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado Cubano".

Una característica cultural del pueblo cubano ha permitido que el

régimen tenga éxito con este maquiavelismo. Se trata del fuerte arraigo

familiar que existe entre los cubanos. Usando de rehén a los que se

quedan en la Isla, la dictadura obliga a que el familiar exiliado esté

al tanto del que quedo atrás, proporcionándoles dinero, artículos de

necesidad y medicinas, con lo cual logra dos fines: Uno minimizar la

militancia

anti-castrista de la diáspora a cambio de no tomar represalias al que

quedó en la Isla y dejarles entrar a los de afuera a visitarlos y dos,

traspasar al exiliado la responsabilidad de satisfacer las necesidades

básicas del familiar, a través del envío de sustanciales remesas, lo que

simultáneamente representa un medio por el cual la tiranía reciba

jugosas remesas de divisas.

Los efectos nocivos: De esa manera, la dictadura ha manipulado para su

beneficio económico y político las migraciones cubanas durante todos

estas más de cinco décadas.

Ambas cosas facilitan la continuidad y sobrevivencia del régimen.

El efecto económico es que la diáspora cubana ayuda sustancialmente a

subsidiar la económica del régimen. Cuando empezó el Pacto Migratorio en

1998, los cubanos radicados en Estados Unidos y en otros países enviaron

987 millones de dólares y en el 2011 dicha cifra fue de $2,295 millones

dólares, o sea, el equivalente a un 76.5 % del subsidio que la URSS le

enviaba a Cuba en la década de los 70. (Dicho subsidio ascendía a un

promedio de $3,000 millones anuales).

El efecto político ha sido que las migraciones cubanas durante estas más

de cinco décadas han servido de escape a la presión de la caldera del

descontento político y social del país, y al mismo tiempo, envuelve en

un preocupante círculo vicioso a la diáspora basado en: "No te opongas y

manda dinero o sino tu allegados pagaran las consecuencias". Dos

elementos que siempre están presentes en aquellos que son afectados por

la captura como rehén de un familiar y que han creado, en un sector

considerable del exilio, un forzado colaboracionismo económico junto al

síndrome de la inacción contra la dictadura.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=37725

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