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Cuba vive un momento de parálisis política

Posted on Tuesday, 12.09.08
''Cuba vive un momento de parálisis política''
By WILFREDO CANCIO ISLA / El Nuevo Herald
MADRID

Casi al cumplirse medio siglo del triunfo revolucionario que respaldó
con pasión desbordada en enero de 1959, la doctora Martha Frayde
prefiere pensar en esta etapa histórica como "un interregno'', un
espacio de tiempo en el que Cuba ha vivido congelada, sin libertades
democráticas ni derechos ciudadanos.

"Hace 50 años nadie pensó que llegaría a presenciar esta desintegración
nacional, este deterioro tan terrible de la vida de los cubanos'',
comenta Frayde con la serenidad que le proporcionan sus 88 años. "Las
personas que vayan a tener responsabilidad ejecutiva en una Cuba futura
deberán hacer una radiografía de lo que ha sucedido en estos años para
saber por dónde conducir al país: será una tarea extremadamente difícil''.

Reacia a las entrevistas, Frayde habló con El Nuevo Herald en la sala de
su apartamento en Madrid, repleto de libros y motivos cubanos. En las
paredes de la sala cuelgan cuadros de Amelia Peláez y de Wifredo Lam, su
gran amigo. El pasado año entregó 49 cuadros de su valiosa colección a
la Universidad de Miami y aguarda por un trámite para completar el
donativo de los que aún tiene en su poder.

Está ya recuperada de una reciente cirugía ortopédica, pero camina aún
con dificultad, apoyándose en andadores. Mantiene la mente lúcida y no
ha pedido la sonrisa ni su capacidad de ironizar.

"Yo nací de pie, y los que veníamos de pie teníamos suerte'', dice
jocosamente. "Y realmente no puedo pedirle más a la vida''.

Militante del Partido Ortodoxo y protagonista de primera fila en la
revolución de Fidel Castro, impulsora del proyecto del Hospital Nacional
y la Escuela de Enfermería de La Habana, representante de Cuba en la
UNESCO hasta 1965, Frayde discrepó del rumbo totalitario del régimen y
renunció a su puesto en París. Desoyendo las recomendaciones de sus
amigos cercanos, volvió a La Habana, se reincorporó al ejercicio de la
medicina y comenzó a ventilar sus discrepancias públicamente.

Decidió que quería marcharse del país, pero Fidel Castro se negó a
otorgarle el permiso de salida.

"Entonces comencé a reunirme con personas que estaban inconformes con la
situación del país; nos veíamos en el parque de 17 y K [barrio habanero
del Vedado] para que pareciera un encuentro de amigos en un lugar
público'', recuerda. "Siempre con la idea de desafiar al régimen
pacíficamente, porque la violencia caracterizó la vida republicana, el
propio Movimiento 26 de Julio se inició con violencia y llegó al poder
con violencia, y eso no ha sido nada positivo para la nación''.

Así se gestó el movimiento de derechos humanos, que el 28 de enero de
1976 fundó su primer grupo de activismo pacifista: el Comité Cubano Pro
Derechos Humanos (CCDH), establecido por Frayde y el profesor Ricardo
Bofill. A ellos se sumaron el ex diplomático y asaltante del Cuartel
Moncada Gustavo Arcos Bergnes, y el profesor Elizardo Sánchez Santacruz.

"Nuestro aporte quedará para la historia'', afirma "Tuvimos la
determinación de enfrentarnos con valentía al régimen en momentos en que
eso costaba muy caro''.

Pocos tiempo después, el 10 de julio de 1976, Frayde fue a la cárcel
bajo acusaciones de reunión con contrarrevolucionarios, vínculos con
agentes de la CIA e intento de salida ilegal del país. La condenaron a
29 años y cumplió tres años y cuatro meses en la prisión Nuevo Amanecer
antes de salir en libertad y marchar al exilio en España, en diciembre
de 1979.

"Agradezco a la vida haber estado en la cárcel'', confiesa Frayde, que
pasó nueve meses en una celda preventiva de cinco por seis metros,
hacinada junto a una treintena de presas comunes. "Como médico no había
tratado al pueblo cubano en los estratos más bajos, y puedo decir soy un
ser humano más comprensivo después de pasar por esa experiencia, más
propia de un manicomio de un centro penitenciario''.

En el exilio, Frayde ha sido una incansable promotora del CCDH,
denunciando las violaciones del régimen cubano y reclamando la
liberación de los presos políticos: "Cuando salí de la cárcel sabía que
era imposible quedarme allí y tenía la esperanza de hacer algo por Cuba
desde afuera, con una causa que pudiera unir a todos los cubanos, más
allá de las controversias políticas e ideológicas''.

Una de sus contribuciones fundamentales ha sido la confección del
boletín del CCDH, que desde 1989 se distribuye trimestralmente, con
documentos, informaciones y denuncias de la situación de Cuba. Lo
realiza desde su apartamento en Madrid, ''sin computadora y sin
internet, porque en cuanto a las nuevas tecnologías me quedé en el fax,
soy de la era de la carreta''.

"Cuba vive un momento de parálisis política total'', señala la
activista. ''Los ciclones han acabado de remachar la situación económica
y uno se pregunta con incredulidad hasta dónde puede llegar la capacidad
de resistencia del pueblo cubano''.

Frayde se remonta a los días de la eclosión revolucionaria y la llegada
de Fidel Castro al poder. Su grado de confianza con el líder cubano
llegó al punto de que Castro le entregó una nota de puño y letra para el
acceso de manera permanente a su presencia física, en enero de 1959, y
le comisionó personalmente la construcción del Hospital Nacional
"Enrique Cabrera''. El cheque de $5 millones entregado por la firma
Gravi para la edificación fue incluso ordenado a nombre de Frayde.

"Los cubanos nos dejamos pisotear por enamorarnos de su personalidad:
fue una especie de anestesia colectiva que nos invadió a todos'',
rememora. "Yo quería hacer algo grande por mi país, modernizar las
estructuras de los hospitales, extender la salud pública a los lugares
más remotos, crear la carrera de auxiliares de enfermeras… Creo que
logré cosas importantes, pero estaba muy inmersa en el trabajo y vine a
darme cuenta de la deformación del proceso con posterioridad. Fidel
Castro nos engañó a todos, empezando por mí. Los visionarios del primer
momento fueron la minoría''.

–¿Cuál fue el momento que marcó su ruptura?

–''Mis discrepancias empezaron con el Ministerio de Salud Pública, pero
el conflicto espiritual que me llevó a romper con el régimen fue la
Crisis de los Misiles en 1962, cuando vi la posibilidad de una
destrucción del mundo a merced de las ambiciones políticas y
totalitarias de Fidel''.

–¿Cuál es su visión personal sobre Castro desde los días del Partido
Ortodoxo?

–''Es un hombre a quien le gustó siempre rodearse de gente inferior a
su capacidad intelectual y que siempre estuviera dispuesta a asumir lo
que él proyectaba, sin análisis crítico. Desde los días de la lucha
armada, su movimiento no dudó en liquidar a todo el que se le
enfrentaba. Los libros que leía siempre fueron para sacar ejemplos
aplicables a sus objetivos de lucha. Era un hombre bien ortodoxo en sus
lecturas''.

Frayde se opone a un Nüremberg cubano para aplicar justicia por los
desmanes cometidos durante el régimen comunista.

"A largo plazo lo que necesita un país es algo más que un proceso de
Nüremberg. Hay que darle esperanzas al pueblo y habrá que actuar con
mucha paciencia, tolerancia e inteligencia, poniendo por encima los
deseos de hacer avanzar al país. Pero aunque anhelo volver a una Cuba
democrática, no se si mis años me lo permitirán''.

–¿Y Fulgencio Batista? ¿Cuál será el juicio definitivo de la historia?

–''Como figura histórica se va a favorecer de los errores de Fidel
Castro por estos 50 años. Fidel Castro lo ha dejado chiquito como
dictador''.

http://www.miamiherald.com/1321/v-fullstory/story/806585.html

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