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El misterioso encanto del mito castrista

Publicado el miércoles 16 de abril del 2008

El misterioso encanto del mito castrista
NICOLAS PEREZ DIEZ ARGÜELLES

Un amigo que respeto mucho me habló hace par de días de la posibilidad
de comenzar a escribir en un importante periódico del Cono Sur.

–Pero tienes que variar un poquito tu estilo –me añadió
diplomáticamente, y eso fue un eufemismo. El, que conoce perfectamente
la mentalidad de ciertos países latinoamericanos septentrionales,
trataba de decirme que allá no podía seguir exponiendo mis puntos de
vista sobre la revolución cubana de un modo tan descriptivo porque
despertaría sospechas de fanatismo en un hábitat político que sigue
sumergido hasta el cuello en los misteriosos encantos del mito castrista.

Toda América Latina padece este mal, y es algo que va mucho más allá de
la razón. Lo que no puedo terminar de dilucidar es si este fraude es
producto de un marketing impecable de la revolución cubana desde sus
inicios o si dicha revolución surgió en el preciso instante y lugar para
que todo un continente volcase sus frustraciones, resentimientos y odios
contra los Estados Unidos en un apoyo incondicional a un proyecto
político sin la más mínima norma de cordura y civilización, ofensivo a
la condición humana e inviable desde el punto de vista económico.

Pero a quien Dios se lo dio San Pedro se lo bendiga y la revolución
cubana siempre tuvo mucha suerte. La dictadura de Fulgencio Batista que
enfrentó era impresentable, pero no lo suficientemente criminal como
para volarle la tapa de los sesos a Fidel Castro in situ tras el asalto
al Cuartel Moncada, o haberlo mantenido para que perdiera el rumbo en
las cárceles durante al menos 30 años, no muchos, todo en esta vida es
relativo, si tenemos en cuenta que en el Moncada murieron 86 seres
humanos, y años más tarde, en innumerables ocasiones, esa propia
revolución ha condenado a 30 años a muchos opositores sin las manos
manchadas de sangre, acusados tan solo de salida ilegal del país o de
traficar con divisas.

Me pregunto cómo reaccionarían en Argentina, Uruguay o Chile si un
cubano dijera quincenalmente en una columna de algún periódico
importante de estos países que la famosa gesta de la revolución
castrista no produjo 20,000 muertos. ¿Frustraría a la extrema izquierda
del continente saber que la famosa invasión de la Sierra Maestra a La
Habana comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che fue una patraña, que no
sólo no produjo un solo rebelde caído en combate, sino que se
materializó comprando a los jefes militares del régimen de Batista para
que no pelearan, con maletas repletas de dólares donados a la revolución
por algunos ingenuos capitalistas cubanos, que meses más tarde la propia
revolución defenestraría?

Me encantaría saber cuántas cartas a la redacción de protesta recibiría
un digno periódico del Cono Sur que no hiciese distinción entre los
crímenes de la derecha y la izquierda, si les dijese a los lectores al
menos de vez en cuando cosas tales como que la revolución cubana no
triunfó por las desigualdades económicas y el abuso de la clase rica
sobre los oprimidos, como pregona el mito, porque en Cuba, aunque
insuficiente y bochornosa, existía más justicia social en 1958 de la que
existe hoy en muchos países de América Latina. ¿Cuántas vestiduras se
rasgarían si se enterasen, desde el Río Bravo hasta la Tierra del Fuego,
de las brutales torturas a que ha sometido el castrismo a sus presos
políticos, y de que este exilio de Miami no son la turbamulta de
derechistas furibundos que ellos imaginan, cómplices de los errores de
Washington, ávidos por recuperar los bienes materiales que les
confiscaron, llenos de un odio a ultranza y un deseo de venganza
infinito contra el pueblo de Cuba?

Lo grave de los mitos es que son irracionales y una vez que se asumen no
se sacan de adentro ni aunque, como al macao, les des candela a las
personas que los sufren. Y es cierto que la propaganda castrista ha
hecho un trabajo estupendo, pero también lo hizo la de Joseph Goebbels,
y cuando desapareció Adolfo Hitler salieron a la luz hasta la última
mentira y crimen del nazismo. Espero así sea en Cuba.

nicop32000@yahoo.com

http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas_de_opinion/story/190805.html

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